
La actividad física es uno de los muchos factores que contribuyen aldesarrollo físico y emocional del niño. En esta etapa de la vida elejercicio debe ser practicado con cautela, ya que toda actividad quesupere las posibilidades del menor puede suponer un riesgo.
Los expertos en educación física y medicina deldeporte recomiendan inculcar el hábito de la actividad física empezandocon ejercicios simples, evitando las cargas de trabajo intensas,estimulando todo tipo de ejercicios y movimientos, así como fomentandolas relaciones personales que el mundo del deporte genera.
Pero estas recomendaciones generales pueden no ser suficientes para entenderla actividad más recomendable para cada edad. Antes de inclinarse poruna disciplina y otra conviene saber cuáles son las habilidades que elniño tiene en cada fase, cuáles conviene fomentar y qué deporte ayuda acumplir esos fines, siempre bajo la premisa de que cual sea laactividad que se practique nunca ha de poner en peligro el desarrollodel niño en ninguna de sus vertientes (física y psicológica).
Luis Martínez, del Centro de Medicina del Deporte del Instituto Municipal de Deportes de Albacete (España), afirma que los niños de 4 a 6 han de participar en actividades puramente lúdicas. \\"En este momento, laactividad física debe ser un complemento a sus juegos. Deben divertirsecon lo que hacen\\", señala. A los 4 años, los niños empiezan a demostrarcierta habilidad para realizar combinaciones motrices sencillas, por loque no se les ha de encuadrar en una disciplina que requiera demasiadahabilidad, coordinación o equilibrio. En el juego está la clave.
Apartir de los 8 años aparece una capacidad de coordinación mucho mayor. Llega entonces el momento de adentrarse en disciplinas más complejassiempre y cuando no requieran esfuerzos intensos. Niños y niñas son yacapaces de participar en actividades que requieran cierta precisión,como la gimnasia rítmica.
Cuando se alcanzalos 10 años empieza una etapa en que las posibilidades se multiplican,ya que el niño alcanza unos niveles elevados de coordinación ydestreza. \\"Ya pueden asimilar las reglas de un determinado deporte yempiezan a tener criterio. En un momento como este, en el que el niñose inclina por una u otra actividad, es importante que los padres noejerzan presión para que sus hijos sean lo que ellos quisieron ser\\",añade el especialista.
Una etapa delicadaes la que va de los 13 a los 15 años, en la que el niño a pesar de queempieza a dejar de serlo- cuenta con unos cartílagos vulnerables aesfuerzos intensos. Ese es el motivo por el cual todavía, segúnMartínez, no hay que hacer ejercicios de desarrollo muscular, potenciao velocidad. En caso de trabajar con pesas, que no es demasiadorecomendable, las cargas han de ser absolutamente ligeras.
La plenitud física se roza entre los 15 y 16 años. Ahí ya no hay límitespara la práctica del deporte. De hecho, muchos niños llegan a esta fasesiendo auténticos talentos que apuntan a figuras en una especialidad.Incluso aunque parezcan futuras estrellas, es recomendable que no seles someta a presión psicológica para que no pierdan el gusto por hacerejercicio.
Fuente: Diario La Capital, Rosario, Argentina
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